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    Nida

    Nida

    Producción: 
    Nacho Vilar Producciones
    Apata Teatro
    de: 
    Juan Montoro Lara
    Dirección: 
    José Bornás
    Reparto: 
    Ana Vega
    Iluminación: 
    Juan Simón
    Escenografía: 
    Alejandro Andújar
    Vestuario: 
    Alejandro Andújar

    Nida no nos la hemos inventado, a Nida la conocemos todos, sólo hemos puesto palabras, voz, imágenes y sonidos -a nuestra manera, eso sí-  a algo que todos sabemos. Nida es un tramo del camino que todos recorremos en el desenvolvimiento de nuestra compleja personalidad, el tramo en el que están ahora los niños a los que va dirigida. Es como un vagón de un inmenso tren, como un bloque de hielo arrancado de un iglú, como una estrofa de una canción...; extraídos  y vueltos a poner en su sitio. Es un trocito “del pequeño mundo en el cual los niños viven su existencia” Pip. Grandes Esperanzas. Dickens.

    Los zapatos de Nida, nuestra pequeña protagonista, son intrépidos, tienen hambre de aventura, de vida; y le hacen emprender un viaje maravilloso de descubrimiento por la naturaleza que le lleva a encontrar su hogar. Los zapatos hambrientos la conducen por una naturaleza llena de posibilidades que no deja de proporcionarle ocasiones para jugar, por una naturaleza que le muestra que tiene su propio equilibrio y hasta su propio ritmo.

    Nida es capaz de encontrar un lugar maravilloso en cualquier parte cuando mira desde su inocencia, cuando sabe que tiene un aliado en todo lo que le rodea. “¿Qué soy?” Pregunta Nida. “Eres algo así como una poesía” Le contestan.  Por eso Nida no se conforma con poco: necesita sentir la euforia de la sencillez, la simplicidad deslumbrante, quiere mirar con el prisma que todo lo convierte en irrepetible y mágico porque, con él, hasta lo más cotidiano se convierte en una auténtica revelación.

    No enseñamos nada a los niños, son ellos los que nos han contado mil veces esta aventura. Únicamente les cogemos de la mano para pasearles por una historia de la que forman parte, un itinerario que llevan dentro, en los códigos más profundos de su desarrollo. Es eso de “¡Ah, es por aquí!” una vez que se está en el camino pero antes de salir nadie sabe cómo dar las indicaciones. Nida es un personaje y una historia donde se sentirán reconocidos sin saberlo, de una forma muy íntima. Con ella se darán cuenta de que están hambrientos, sí, pero también de que su hambre es de compartir y de estar con los demás. Con ella comprenderán que “no somos nada sin el otro”, que “cuantos más seamos mejor”, “que nadie sobra”, que “el nido somos todos nosotros”; porque nuestra esencia es de colaboración y empatía y nuestra naturaleza sociable.

    A todos los demás nos enseñan, los niños y la propia historia, que es muy aburrido ser todo el tiempo adulto, que de vez en cuando hay que escaparse a la infancia, que no hay soledad posible si contamos con el torrente de nuestra fantasía, si nos entregamos a ella.

     

    http://www.youtube.com/watch?v=D3j8Ph0gY1I&feature=youtu.be